Los 3 pilares de mi trabajo

Como sabrás, soy coach, terapeuta transpersonal y experta en mindfulness y hoy quiero contarte cómo la potente combinación de las tres disciplinas ha transformado mi vida.

 

¿Que tienen que ver el coaching, el mindfulness y la terapia transpersonal? 

 

Las tres tienen algo fundamental en común - la base de todo desarrollo personal:

La observación de nuestros comportamientos para conocernos mejor, entender lo que nos motiva y por qué.

 

Y los tres operan desde el mismo punto de arranque, aunque sus técnicas y herramientas difieran. Tanto un coach, como un terapeuta transpersonal o un profesor de mindfulness no te dan consejos. Te escuchan atentamente, te entienden, no te juzgan ni te cuestionan. Eso si, te preguntan. Te preguntan mucho. Porque en definitiva, yo veo cualquier disciplina de apoyo psicológico como el trabajo de una comadrona. La que tiene que "dar a luz" es la madre (el cliente o paciente), no la comadrona (el coach, terapeuta o psicólogo). El profesional está ahí para ayudar, para ofrecer alivio, para guiar el proceso, y sobre todo para preguntar y que el cliente dé a luz con mayor facilidad y conciencia a sus propias "respuestas".  

 

Ya, pero ¿para qué? ¿Para qué no sirve conocernos mejor?

 

  • Para liberarnos. Liberarnos de creencias y miedos que nos limitan, que nos bloquean y que a menudo no sabemos siquiera que están ahí o por qué están ahí.
  • Para dejar de auto-sabotearnos. ¿Por qué no hacemos las cosas que decimos que queremos hacer? Es un poco de locos, ¿no? La autoindagacion nos permite darnos cuenta de por qué y cómo nos ponemos la zancadilla constantemente sin darnos cuenta. De lo que se esconde detrás de nuestro auto-sabotaje y como cambiarlo.
  • Para gestionar mejor nuestras emociones, sobre todo aquellas que más nos cuesta sentir, aquellas que se nos han quedado atascadas, aquellas que nos causan sufrimiento.
  • Para aclarar nuestros valores, nuestras reglas… en definitiva el compás por el que queremos regir nuestras vidas. Sin esto nos perderemos una y otra vez, pues adoptaremos el compas de otros y viviremos saltando de aquí para allá, sin una dirección clara y coherente.

 

No podemos llegar a donde no sabemos que queremos ir.

 Photo: Karsten Wurth

Photo: Karsten Wurth

 

¿En qué se diferencian?

 

En términos muy sencillos:

  1. El coaching es un proceso de apoyo para conseguir un objetivo concreto.
  2. El mindfulness es la práctica de prestar atención al momento presente sin juzgar. 
  3. La terapia transpersonal permite sanar un problema desde la totalidad del ser, y no sólo desde la mente.

Obviamente podría decir mucho más sobre cada uno, pero el objetivo de este post es informarte de como yo trabajo con los tres, no de escribir un largo tratado sobre las disciplinas de acompañamiento psicológico (si quieres indagar más, te recomiendo leas más sobre el coaching aquí, sobre la terapia transpersonal aquí y sobre el mindfulness aquí).

 

Además las tres disciplinas se diferencian:

  • En su enfoque: mientras la terapia transpersonal nos lleva a indagar en nuestro pasado y el coaching se enfoca en lo que queremos conseguir en el futuro, el mindfulness nos invita a conectar con nuestro presente - la fuente de todo nuestro poder. Por eso la tres juntas proporcionan una triada efectiva para re-enfocar nuestra vida.
  • En las herramientas que usan: el coaching trabaja fundamentalmente a través de objetivos como enfoque para el trabajo de transformación interior. El mindfulness te da practicas sencillas para prestar atención al aquí y al ahora y poder así observar todo lo que pasa por tu cuerpo, mente y conciencia. Con la terapia transpersonal a través de tus propias preguntas y del diálogo con el terapeuta se crea una escucha profunda para que surjan respuestas, desde un nivel de conciencia diferente (digamos desde una parte de ti que de la que no sueles ser consciente). 

 

En realidad hay solapamientos entre cualquier trabajo psicológico. La terapia es para solucionar algún problema que tengas mientras que el coaching es conseguir un determinado objetivo. Aunque claro, al ir a por esos objetivos, pueden surgir problemas o bloqueos que, o bien se re-dirigen hacia un terapeuta o bien se tratan con otras fórmulas dentro del coaching (PNL, inteligencia emocional, etc.). Al buscar un terapeuta mucha gente quiere alguien con el que pueda desahogarse, compartir sus inquietudes, tirar del hilo interno. El terapeuta no tiene el rol de rendición de cuentas, mientras que el coach sí. El coach te apoya para llegar de un punto inicial a otro diferente. Los procesos terapéuticos son menos lineares y pueden durar mucho tiempo (y por ello causar problemas de dependencia). Mientras que un buen coach busca la independencia del cliente: que descubra, aprenda y use los recursos necesarios para conseguir objetivos por su cuenta.

 

 

¿Por qué uso las tres con mis clientes y en mi trabajo?

 

Porque las tres disciplinas y prácticas han cambiado mi vida. Porque las tres proporcionan la combinación mas potente, integral y amable que conozco para examinar, reconocer y transformar nuestra vida. Personalmente conocí primero el mindfulness y la terapia transpersonal en un momento muy especial de mi vida, cuando me costaba ser madre, y después el coaching en otro momento crucial: justo antes del diagnóstico de autismo de mi hijo.

 

Hoy puedo decir que sin el trabajo previo que había realizado conmigo misma en los años anteriores a ese momento seguramente me hubiese venido abajo. Esto no quiere decir que no lo haya pasado mal, que no haya tenido (y tengo aún) momentos muy duros, que no sienta miedo o ansiedad. Pero ahora me doy cuenta de todo y, lo mas importante, de la intención positiva de todo. Y puedo por lo tanto responder desde una parte más sabia, más consciente de mi misma, como su estuviese a unos cuanto metros de altura y pudiera verlo todo con mayor claridad.

 

Porque las tres disciplinas, y los profesionales con los que he trabajado, me han permitido darme cuenta de mi programación y cambiarla para coger el timón de mi vida.

 

Por eso, cuando me sentí fuerte, cuando me di cuenta de que incluso la persona más auto-exigente y ansiosa, o sea yo, si fui capaz de aceptarme, de relajarme, de amar incluso las circunstancias mas adversas con 40 años, cualquiera era capaz de hacerlo. 

 

Así que te invito a no rendirte, a luchar por tus sueños, sean personales, profesionales o familiares. Cada día veo más y más personas que despiertan, que cambian sus creencias limitantes, que se re-encuentran consigo mismas, que aprenden a escucharse y a tomar mejores decisiones... 

 


Si tienes cualquier pregunta o duda ponte en contacto conmigo dejando un comentario abajo. De esa manera, podemos ayudar a más personas que tengan inquietudes similares y lleguen hasta aquí. ¡Muchas gracias por leerme!

 

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